Cuando él nace, atraviesa la cristiandad una crisis durísima. El fuego de la revolución protestante se ha corrido a media Europa. Reina la confusión y el dolor en el mundo católico, mientras herejes e infieles se mofan a coro de la Santa Iglesia esperando su agonía. Pero el soplo del Divino Espíritu vivificó de nuevo a la Esposa de Cristo y ésta empezó a mostrar de nuevo al mundo los caminos de la restauración católica o de la verdadera reforma. Una falange de santos reformadores promovió esta corriente purificadora, especialmente en España e Italia. Don Juan de Ribera será devotísimo amigo de todos ellos: Ignacio de Loyola, Juan de Dios, Pedro de Alcántara, Juan de Ávila, Francisco de Borja, Teresa de Jesús, Luis Beltrán, Alonso Rodríguez, y otros más en nuestra patria. El papa San Pío V pensó hacerle cardenal, y San Carlos Borromeo, que le amaba entrañablemente sin haberle visto nunca, pedía consejo a Ribera para el buen gobierno de su vastísima diócesis de Milán.
Fue natural de la ciudad de Sevilla, hijo del ilustre don Pedro Afán Enríquez de Ribera y Portocarrero, conde de los Molares, marqués de Tarifa, duque de Alcalá, virrey de Nápoles y antes de Cataluña. El niño crecía sin el amor materno. Su madre, doña Teresa de los Pinelos, falleció muy pronto. Sevilla era a la sazón la puerta de América, por donde se derramaba en Europa aquel torrente de riquezas, de conocimientos nuevos, de sustancias desconocidas: oro, plata, perlas, cacao, maíz, animales raros, hombres y mujeres de razas exóticas. Pero también riquezas del espíritu daba de sí esta ciudad al mundo. Para nuestro caso bastará recoger las palabras de un historiador local: «Es indudable que de toda la nobleza sevillana fue la familia de los Enríquez de Ribera la que más se señaló por su generosidad y amor a los pobres. Nadie como doña Catalina y su hijo don Fadrique de Rivera en caridad a los enfermos y desvalidos. Esta egregia señora, prototipo de las más egregias virtudes, fundó el Hospital de las Cinco Llagas, que luego su hijo dotó y amplió con extraordinaria munificencia». En esta misma línea de santidad familiar merece un recuerdo doña Teresa Enríquez de Alvarado, «la loca del Sacramento», de quien se cuenta que por sus manos escogía la flor de los racimos traídos de doce leguas, de Cebreros, en la provincia de Ávila, por ser la más excelente uva para fabricar el vino del Sacrificio. Por sí misma cernía la harina de las hostias y la guardaba en limpia y rica orza, delante de la cual tenía siempre una luz encendida. No porque la creyese consagrada, sino porque sólo el pensar que aquella harina se había de transubstanciar en el cuerpo de Cristo, la obligaba a mirarla con tierno respeto: algo así como se mira una corona regia o como una madre contempla los vestidos que han de cubrir y abrigar el cuerpecito del esperado primogénito. Don Juan fue enviado por su padre a la Universidad de Salamanca, que por entonces vive un periodo áureo: lecciones de Vitoria, teólogos a Trento, introducción del método teológico salmanticense en Italia por obra de los hijos del patriarca de Loyola. Y en suma, foco del prestigio hispano que batalla con la espada y con la pluma frente a turcos y herejes. Ribera salió discípulo aventajado en aquellas aulas, sacó sus títulos y tuvo cátedra en la misma. Atenas española. Estaba para terminar el concilio de Trento y el papa Pío IV escogió para la mitra vacante de Badajoz a nuestro joven maestro, que a sus virtudes y alcurnia juntaba el ser hijo del virrey de Nápoles. Aún no había cumplido los treinta años. Para la reforma y santificación de sus ovejas lanzó pequeñas tropas de choque y conquista. Reclutó misioneros y recabó la ayuda del Maestro Ávila, quien dice con gran consuelo en una de sus cartas: «El obispo de Badajoz ha enviado seis predicadores por el obispado, según él me ha escrito, y da a cada uno cuarenta mil maravedís y cuarenta fanegas de trigo, y aún si yo le enviara algunos, dijo daría más, si tuvieran necesidad de socorrer a padres o hermanos». El, por su parte, no se desdeñaba de administrar los sacramentos a los enfermos y sentarse para atender a las almas como confesor ordinario en su iglesia. Dormía muchas veces sobre haces de sarmientos y Seguía el mismo rigor que en Salamanca. Por eso, el arzobispo de Granada, respondió por carta a una que el mismo don Juan le había escrito: «Me pide V. S. Ilma. que le dé cuenta de mi vida; eso deseo saber de V. S. Ilma., que siempre desde su niñez fue santo, pues cuando V. S. Ilma. vino a Salamanca, de poca edad, yo era estudiante pasante, y ya entonces erais santo». Los avisos que él dio, a petición de los padres y del concilio provincial compostelano, en 1565, han pasado a las actas. Entre diversas sugerencias, señala remedios prácticos para la reforma personal de los obispos, primer intento de esta clase en España, que sepamos, de aplicación de los decretos Tridentinos. En la predicación puso tal fuego y acierto, que los vecinos de los lugares circunvecinos a donde predicaba se convidaban mutuamente: «Vamos a oír al apóstol». En dos ocasiones vendió la vajilla de plata y el importe lo invirtió en comprar trigo y remediar a los pobres en años de carestía. El divino Morales nos ha transmitido la efigie del obispo de Badajoz: sus facciones revelan a un hombre de nervio, pero limpio de toda excitación exterior, contemplativo y apóstol, con aires de alta nobleza y finos modales. El día que partió de su obispado, siendo ya patriarca de Antioquía, para regir la archidiócesis valentina, dio a los pobres todas sus alhajas, dinero y bienes. Más de una vez había quedado sin un maravedí, pero siempre estuvo a punto la bolsa paterna. En Valencia, como en Badajoz, se sujetó a un horario que recuerda hábitos estudiantiles. Gran madrugador, se levantaba de tres a cuatro de la mañana y comenzaba el estudio y meditación sobre la Biblia hasta las siete; daba cuatro horas para el rezo del oficio divino, santa misa, preparar sermones y un breve descanso. A la una de la tarde, audiencia pública. Se retiraba a eso de las tres, sin tener tiempo señalado para la comida, y sólo tomaba algunos higos secos, uvas o fruta del tiempo. Bebía muy poco, raramente vino con agua. Por la tarde concedía audiencia sin poner inconvenientes. Terminada esta obligación, marchaba a un jardín extramuros donde iba acumulando libros y más libros. Tornaba a palacio al anochecer, y por espacio de tres horas se recogía en oración. Tampoco para cenar había momento señalado. Antes de acostarse tenía unos momentos de solaz con los suyos. Al rigor ordinario en la comida, añadía ciertos ayunos, como en los días de Semana Santa, que se pasaba cuarenta horas sin probar alimento, y, mientras fue joven, tres veces por semana ayunaba como un monje: sólo pan y agua. Su criado, Pedro Pascual, no podía menos de maravillarse muchas mañanas al entrar en la alcoba de su señor; la cama estaba como el día anterior, y, para cerciorarse, metía las manos entre las sábanas, y no hallándolas calientes, concluía que el patriarca no había reposado en ellas durante la noche. Tenía don Juan ciertos lugares secretos en sus habitaciones, así en palacio como en el colegio por él fundado y en su jardín-biblioteca de la calle de Alboraya, donde escondía las disciplinas y cilicios, que la curiosidad de Pedro Pascual descubría, hallándolos siempre bañados en sangre. Estos indicios hacían presagiar un pontificado santo, como el de fray Tomás de Villanueva, fallecido aún no hacía tres lustros y cuyo recuerdo amable estaba en la memoria de todos, a él escribe un cronista que a su muerte eran tal el llanto y la pena de los pobres y del pueblo en general, que el espectáculo causaba la mayor tristeza. No le llamaban de otra manera que «el arzobispo santo». Vestía un hábito humilde y apedazado, guardó en todo gran pobreza voluntaria. No hizo testamento, porque no tenía de qué. Y a fin de morir totalmente desprendido, renunció en favor de su iglesia ciertos derechos que sobre ella le correspondían.
Los valencianos se percataran pronto que don Juan de Ribera, su nuevo pastor, aunque joven —llegaba a esta sede a los treinta y seis años—, era viejo en doctrina, virtud y prudencia. Solían decir los que trataban con el patriarca que de sus palabras fluía un no sé qué misterioso que infundía juntamente respeto y un gozo conmovedor. Fray Tomás había dejado abiertos con sus fatigas los primeros surcos para la reforma de esta diócesis, que por más de cien años estuvo huérfana de la presencia de sus pastores. Cierto que Ribera tenía ante sí Las trazas y el ejemplo del arzobispo limosnero. Pero también una perspectiva ardua: aplicar a sus ovejas la doctrina reformatoria del concilio de Trento, que acababa de ser aceptado en España: un plan salvador, intenso, y cuyos frutos no se tocarían sino a largo plazo. Estaba también por delante la angustiosa cuestión morisca, con todos los anteriores fracasos de evangelización y apaciguamiento. Meditaba don Juan cuál sería el método adecuado para aquella tan general y variada misión entre cristianos viejos e infieles astutos, que no otra cosa eran los moros bautizados unas veces por la fuerza, otras voluntariamente, aunque para mayor amparo y encubrimiento de su infidelidad. Abrió el buen pastor su campaña con las visitas pastorales. Once veces visitó completamente, por sí o por sus delegados, todas las parroquias de su amplia jurisdicción. Cada bienio tenía noticia cabal del estado de sus 290 parroquias rurales. Lo mismo aparece el infatigable apóstol en los fragosos lugares del arciprestazgo de Villahermosa del Río, como en los no menos ásperos de la región alicantina. Aun en medio de penosas ocupaciones halla tiempo para el estudio, hurtando horas al descanso. Alojaba cierta vez en su casa el cura de Carcagente al patriarca durante la visita pastoral. Y aconteció que, habiéndose retirado todos a dormir y siendo muy entrada ya la noche, había luz en la alcoba del prelado. Movido por la curiosidad, atisbo el rector por los resquicios de la puerta y vio al arzobispo en la cama, sentado y estudiando rodeado de libros. El cura se movió a devoción, al recordar que lo mismo había leído de San Ambrosio. Entre los años 1569 y 1610 llevó a cabo 2.715 visitas pastorales, recogidas en 91 volúmenes, con un total de 91.202 folios. Celebró siete sínodos. Cada vez, los decretos eran pocos, breves y prácticos, para evitar que la muchedumbre de ellos tentase a olvidarlos. Son de carácter marcadamente sacerdotal. Del clero, en estrecha comunión con su obispo, cabía esperar con toda razón la enmienda del pueblo y una vida cristiana floreciente. Tratábalos con exquisita cortesía, ya en los retiros a puerta cerrada en la parroquia de Santo Tomás donde solía instruirles y aun reprenderles, ya en privado con advertencias paternales. Jerónimo Martínez de la Vega recordó toda su vida las palabras del arzobispo cuando le otorgaba licencia de confesar: «Mirad, hijo, lo que hacéis; que sois mozo y el oficio es peligroso». Y hablaba el bueno del patriarca aleccionado por la experiencia. En Badajoz hubo de rechazar a una joven, la cual simulando confesión, le descubrió los torpes deseos que hacia él sentía, Ribera huyó del lazo y aun ganó aquella alma para Dios. En Valencia se repitió la escena en horas de audiencia. Mas el patriarca, puesto en pie, en voz alta y en presencia de sus criados, comenzó a reprender a la desdichada, con tanto fervor de espíritu, que parecía echaba rayos de sus ojos. Así estuvo dos horas; y al cabo logró trocar aquel corazón apasionado y la envió a casa de sus padres con la advertencia de que la perdonasen y recibiesen. Este hombre, grande por su origen y por sus ministerios, sabía tratar con los pequeñuelos. Acostumbraba a ponerse en una sillita en la plaza de Burjasot, pueblecito cercano a la capital, y enseñaba por sí la doctrina cristiana a los niños. Y luego repartía dulces, monedas, ropas y otras cosas que necesitaban. Cuidadoso de la juventud, estableció en su palacio una escuela para los hijos de los nobles, en número de unos treinta, pues, como él afirmaba, se debía a todos como pastor. Desde muy niños estaban en casa del señor patriarca aprendiendo la piedad y las letras. Servíase de ellos solamente para el mayor esplendor de los pontificales. Cuando ya cursaban estudios superiores acudían a la Universidad en carroza para oír a sus respectivos maestros. Aquella escuela parecía más bien un seminario. De ella salieron un cardenal, un arzobispo, doce obispos, amén de un buen número de religiosos, canónigos y rectores de iglesias. La experiencia pastoral había persuadido al patriarca la conveniencia de empuñar juntamente el báculo y la espada. Felipe III le nombró virrey y capitán general. La tranquilidad, largos años perturbada, vino como por encanto y la justicia se aplicaba con rectitud. Nada escapaba al ojo vigilante del virrey arzobispo. Una viuda que llevaba pleito de importancia, se quejó alegando sospecha de parcialidad en el juez. Ribera se personó al día siguiente en el consejo y preguntó: «¿Quién de vuestras mercedes tiene la causa?» «Yo, señor», respondió el oidor. «¿En qué punto está?», tomó a preguntar el patriarca. «Ya está acordado para sentenciar y dados memoriales de ambas partes». Y mirando a los otros oidores insistió el patriarca: «¿Por qué no se da sentencia?» Y como todos guardasen silencio, prosiguió: «Venga el proceso mañana y estudien la causa, porque quiero que se dé sentencia». Cuando terminó el pleito dijo el oidor a un amigo: «Verdaderamente este señor es un santo. Yo estaba ciego con favorecer a una persona, y con sola la visita del patriarca y dos palabras que habló en consejo, cobré luz y descargué mi conciencia».
Fundó en la ciudad el Colegio y Seminario de Corpus Christi para atender a la formación del clero y en esta misma casa, una capilla —institución entre las más famosas de la cristiandad— donde se honra al Santísimo Sacramento con un ceremonial y una liturgia llena de majestad y de sosiego, aun en nuestros días. De su amor a Jesús Sacra mentado diremos que con frecuencia se retiraba a celebrar el santo sacrificio a una capilla de su propia iglesia y, luego de alzar a Dios, íbase el ayudante, hasta el aviso del patriarca con una campanilla. Durábale esta misa de dos a tres horas por el arrobamiento y las lágrimas. Falleció en su amado colegio el 6 de enero de 1611. Aún pudo ver la expulsión de los moriscos por mandato de Felipe III en 1609. Ribera los había catequizado durante treinta y cuatro años, sin reducirlos al yugo de Cristo.
Cuando el anciano pastor rendía su alma a Dios, los niños en tropel cantaban por las calles de la ciudad: «El señor patriarca está en la gloria, con la palma y corona de la victoria». En sus funerales abrió los ojos y se le encendió el rostro para adorar al Señor desde la consagración hasta la comunión del celebrante. San Pío V le había llamado, hacía cuarenta años, «lumen totius Hispaniae» («lumbrera de toda España»).
«¿Qué entendemos por «amor»? ¿Solo un sentimiento, una condición psicofísica? Ciertamente, si es así, no se puede construir encima nada sólido. Pero si el amor es una relación, entonces es una realidad que crece y también podemos decir, a modo de ejemplo, que se construye como una casa. Y la casa se edifica en compañía, ¡no solos! No querréis construirla sobre la arena de los sentimientos que van y vienen, sino sobre la roca del amor verdadero, el amor que viene de Dios.
»El matrimonio es un trabajo de orfebrería que se hace todos los días a lo largo de la vida. El marido hace madurar a la esposa como mujer, y la esposa hace madurar al marido como hombre. Los dos crecen en humanidad, y esta es la principal herencia que pasan a los hijos».
Santo Padre Francisco
* * *
En primer lugar regálate escuchar este audio, en donde el Santo Cura de Ars, el cual al comienzo de sus estudios, era torpe y tenía muy limitada su capacidad de memoria. Incluso una vez ordenado, sus superiores le restringieron la capacidad de confesar temporalmente, pues le veían muy limitado… Pero la Obra de Dios se hace grande en los sencillos, en los humildes, y así este santo llegó a pasar hasta 12 horas en el confesionario… su fama llegó tan lejos que en los ultimos años la localidad de Ars recibía unos 120.000 peregrinos anualmente (pese a las limitaciones en la movilidad de aquella época) Os invito a escuchar un sermón que dió sobre el matrimonio. Es un poco fuerte, pero a veces es la única manera de remover nuestro corazón.
Según me he enterado se van a casar, y bueno, quisiera mucho que esto lo leyeran juntos y pusieran atento cuidado a cada uno de los consejos que te voy a dar.
Comencemos por el principio, por que me tomo esta molestia, o me encargo de molestarlos, pues a mi no me ha ido muy bien en el matrimonio, soy experto en separarme de la misma mujer, el último periodo fue de dos años, pero ya gracias a Dios por estos días ajustamos dos años juntos nuevamente, el regreso y reconstrucción de mi hogar fue debido de rezar, rosario, misa y mucha entrega a Dios, mucha conversión y oración. De cuenta de esa experiencia nació esta pagina web jesussalvamifamilia.org cuyos miembros lamentablemente aumentan día a día de cuenta del divorcio y de las separaciones.
Son muchas las ideas que se me amontonan en este momento, lo divino, lo humano, la comunicación, la intimidad, por lo tanto, pidamos pues a Espíritu Santo que me ilumine como empezar logre comunicarles lo que quiero y logren entender lo que les quiero decir.
Las ideas son las siguientes:
El matrimonio es una vocación
El matrimonio se hizo para hacer feliz al otro
Mi compromiso es para siempre (en las buenas y las malas)
Te casas con la familia
La gente por lo general no cambia
No nos podemos casar para solucionar un problema
Dios tiene que ser el centro del matrimonio
Darse besos con la novia cada fin de semana es una cosa, vivir con ella es otra
Ser fiel
Lo primero que se pierde: la comunicación
Cuando hay que amar con la razón. Amar es una decisión.
Eso le pasa a los demás, a mi no.
El matrimonio como compromiso con la vida
El matrimonio es un sacramento
Nuestro deber con la eternidad
La intimidad es un regalo de amor
Los familiares, suegros, etc.
Escogiendo los padrinos
Ante cualquier situación, elijan amar
Que pena muchachos escribir algo tan largo pero como más, si es una decisión tan importante, pues por lo menos quiero como plasmarles todo lo fundamental y que no se me escapara un detalle, para que no les vaya a ir como me fue a mi.
Comencemos pues:
Aquel, pues, que escucha estas palabras mías y las pone por obra, se asemejará a un varón prudente que edificó su casa sobre la roca; y bajó la lluvia y vinieron los ríos, y soplaron los vientos, y se echaron sobre aquella casa, pero no se derrumbó, porque estaba cimentada sobre la roca. Pero todo aquél que escucha estas palabras mías pero no las pone por obra, se asemejará a un hombre necio que edificó su casa sobre la arena; y bajó la lluvia y vinieron los ríos, y soplaron los vientos, y se estrellaron contra aquella casa, y se derrumbó y su ruina fue grande.
Mateo 7, 24-27
Una cosa les prometo si le hacen caso a estos consejos y fundan su hogar sobre Dios… cuando vengan las dificultades «saldrán vencedores«. Jesús no promete eximirnos de las dificultades… promete que la casa no se derrumbó porque estaba bien cimentada.
1. El matrimonio es una vocación
Miren, vámonos por un ejemplo de psicología inversa, imagínense que DIos los hubiera llamado a ser monje y monja, o sacerdote y monja, ustedes hubieran pasado por una etapa de enamoramiento con Dios, le hubieran dicho que si, y luego de muchos años (cinco para algunas congregaciones religiosas) harían sus votos perpetuos, bueno, el tema es, hacen sus votos, y después de la gran ceremonia se dedican a trabajar y dejan de orar y de hablar con Dios, solo trabajo y trabajo, activismo y activismo,.. como lo venían haciendo cuando eran novicios.. les aseguro que en cuestión de cinco meses ya están afuera del convento, del monasterio o buscando novia.. siendo sacerdotes. pues dejaron de cuidar la vocación con oración y unión con Dios.
Conclusiones:
Las vocaciones son dadas por Dios y junto con Dios hay que cuidarlas, sino desaparecen.
Vocación matrimonial que no es cuidada con el mismo celo que una vocación religiosa, sera mediocre y propensa al fracaso.
2. El matrimonio se hizo para hacer feliz al otro
La idea es muy clara, cada cónyuge debe preocuparse por hacer feliz al otro, olvidándose de si, si se dan .. si su felicidad es ver feliz al otro, ambos serán felices. Uno no se casa para ser feliz a uno mismo… eso es egoísmo… en el darse sin condiciones y sin esperar nada a cambio está la clave.
3. Mi compromiso es para siempre (en las buenas y las malas)
Para un par de novios que se van a casar es fácil entender esto, y se que se miran a los ojos, suspiran y se dicen con voz profunda y enamorada, «siempre estaré contigo«, miren, nuestro cónyuge es el unico familiar que uno puede elegir y ante Dios ustedes dos son una sola carne, la union es mas fuerte que la que hay entre padres e hijos, ustes nunca se divorciarian de su papa, su mama, sus hermanos, tios, etc.. pues bien nunca se podran divorciar de esa persona a la que eligen, si compromiso es en las buenas y las malas. Y bueno uno dice, las malas son cuando estes enferma y/o estemos pobres… esa es una clase de «las malas» pero otra clase de en «la malas» es…:
Cuando seas un borracho
Cuando huelas mal
Cuando seas mal ejemplo
Cuando seas insoportable
Cuando seas una borracha
Cuando seas un adicto
Cuando seas un adultero
Cuando no me ames yo te voy a amar y voy a rezar a para que estés mejor y vuelvas (de ahi salió este sitio)
Cuando uno de los dos cónyuges se va… pues hoy en dia la gente se va por cualquier cosa.. el otro queda en medio de la nada y con entrega a Dios recupera su vida y luego tiene fuerzas para recuperar su cónyuge pues esta en peligro de condenación eterna. Por eso el hombre deja a su padre y a su madre para unirse a su esposa, y los dos llegan a ser una sola persona (Gn 2, 21-25)
4. Te casas con la familia
Bueno acá va una parte que ustedes me darán la razón mucho tiempo después. y es que uno se casa con la familia, puede ser que el esposo se consiga el trabajo de su vida y se vayan a vivir juntos y felices a noruega, lejos de papa y mama, de suegros y suegras, y de la decisión horrible que con quien pasamos la navidad y el año nuevo (que por lo general es una de las primeras discusiones), pues bien , la verdad es que se casan con la familia, alla en ese lugar donde vieron crear relaciones, donde son egoistas, o comprensivos, atentos o desconsiderados, asi van a a ser cuando se casen, un tiempo despues.. cuando la magia pase… él y ella se van a transformar en lo que son en casa en este momento.. cuando la nueva persona en la vida pase de ser novedad y se convierta en alguien normal y familiar. Si en la casa son conflictivos, en esta nueva casa ella o el seran conflictivos… si en casa son parranderos… es muy probable que en esta nueva casa el quiera ser parrandero o ella… el tema es que uno es su familia… su reacción ante las circunstancias… es como uno aprendió a ser en familia… por eso es que las abuelas decían… y de qué familia es… tal vez preguntando por los apellidos.. pero preguntando mas.. de como eran y si los vicios los iban a transmitir a la nueva familia.
5. La gente por lo general no cambia
Esta es una realidad, eso solo lo logra el cancer, un accidente gravísimo, una pérdida, o un vicio que nos envuelva y nos eche a perder, pero la gente no cambia, quien se caso pensando que el otro iba a cambiar.. o que lo iba a cambiar se equivoca, a uno lo aman como es o no lo aman. El que fue mujeriego… por lo general seguira siendo mujeriego, la que es soberbia y dura de corazón, por lo general lo seguira siendo y asi con un sinnúmero de defectos.
6. No nos podemos casar para solucionar un problema
El título lo dice todo, cuando uno de los dos cónyuges deje de ser esa solución al problema, el interés desaparecerá. Ejemplo: la mujer se casa para resolver un tema económico o salir del hogar, cuando la situación se de de salir del hogar y el problema ecónomico se solucione, si no hay verdadero amor, la relación esta condenada al fracaso.
7. Dios tiene que ser el centro del matrimonio
Dios fuente del amor, debe ser quien siga dando amor a la pareja, en el momento del sacramento , Dios da todas las gracias para llevarlo santamente, pues bien la unica manera de unir dos anillos es a través de un lazo, Dios es ese lazo, quien se encarga de dar fuente de amor a la pareja, invoquen siempre a Dios… al levantarse, al acostarse, al comer, bendiganse mutuamente antes de ir a trabajar, bendigan los alimentos juntos, entreguen su dia a Dios, consagren su intimidad a Dios para que los fortalezca y los una mas a través de ella. Dios quiere que los matrimonios sean felices y si ustedes lo tienen de centro siempre… Él se encargará de que nada ni nadie los separe.
Más valen dos que uno, pues mayor provecho obtienen de su trabajo. Y si uno de ellos cae, el otro lo levanta. ¡Pero ay del que cae estando solo, pues no habrá quien lo levante! Además, si dos se acuestan juntos, uno al otro calientan; pero uno solo, ¿Cómo va a entrar en calor? Uno solo puede ser vencido, pero dos podrán resistir. Y además, la cuerda de tres hilos no se rompen fácilmente (Ecl 4, 9-11).
8. Darse besos con la novia cada fin de semana es una cosa, vivir con ella es otra
El texto no esta solo orientado hacia la mujer, una cosa es darse besos cada fin de semana (y hasta tener intimidad con la novia o novio… cosa que es pecado, es fornicación y es pecar contra el sexto mandamiento) y otra cosa es convivir, son cosas completamente distintas y diferentes, como se expuso en el punto «4. te casas con la familia» y es cuando aparece la familiaridad, las manias, el orden o desorden propio, la forma de hacer las cosas que incomodan al otro, el estar solo y no poder, el no querer a ratos sonreir y tener que dar explicaciones cuando no se quieren dar, ahi la cosa cambia. Siempre de novios guardabamos lo mejor para la pareja, y aunque en el matrimonio deberia ser asi, no lo es, y no siempre guardamos lo mejor, y nuestra persona amada… le tocara ver los ires y venires de nuestra vida, nuestro genio y de nuestra forma de hacer las cosas… verá nuestras inconsistencias e incoherencias y nosotros también las de ella… en esos casos ahí… es donde se ponde a prueba el amor… ahí es donde uno ama a la persona por su ser y no por su forma de ser.
9. Ser fiel
Sé que ambos se casan para ser fiel el uno al otro. Ok y ambos saben la herida tremenda que es el adulterio en las familias, en las parejas, el engaño etc. y es devastador. Pero bueno hay mas tipos de infidelidades, la primera y que es gravisima, la del corazón. miremos esta cita: Todo el que mira con malos ojos a una mujer ya cometió con ella adulterio en su corazón (Mt 5, 28)
Ese adulterio tambien daña a la pareja, al individuo, la pornografía y el erotismo de las peliculas y las novelas incitan a que deseemos a otros hombres y mujeres, y que se desquebraje la unión que Dios quiere darnos. Igual se es infiel cuando hay algo mas importante que nuestra pareja (obvio… primero Dios) pero si hay algo como… el trabajo, el dinero, mi madre, mi padre, etc., le estoy faltando en el amor a mi pareja y estoy permitiendo que se desquebraje la relación.
10. Lo primero que se pierde: La comunicación
Estamos juntos, vivimos juntos, nos bañamos juntos, comemos juntos, dormimos juntos… siempre nos vemos, siempre esta ella o el ahi, ambos dejan de ser novedad, ella esta muy ocupada en cosas de la casa, el muy ocupado en el trabajo, conclusión se dejaron de comunicar, se dejaron de contar los detalles que se contaban todos los días por telefono, las minucias, que me dijo y que le dije, como me senti y como se sitió y la seguridad de tenerse en casa… se convirtió en el enemigo que los separó y los termino convirtiendo en un par de extraños. Y cuando alguien de nuevo se interese en mi o en ella, diré «a esta(e), si le intereso, en casa no…» y empiezan las historias de infidelidades minimo de corazón.
11. Cuando hay que amar con la razón: ¡Amar es una decisión!
Esto pasa, y lo pueden leer en todos los libros de sicolgía, y es que el enamoramiento dura entre dos y tres años, luego hay que amar con la razón. El corazón, late mas despacio y la razón comienza a mostrarnos el lado flaco de nuestra pareja, pues bien ahi es donde amar se constituye en una decisión y donde amar es un ejercicio de la razón. Les dejo de tarea profundizar en este tema, aunque en general se toca en todos los cursillos prematrimoniales.
12. Eso le pasa a los demás, ¡a mí no o a nosotros no!
Actualmente ustedes se toman de la mano cual pimpollo y pimpinela, cual par de enamorados y miran las parejas de sus amigos y familiares, encuentran similitudes y diferencias, y mirándose a los ojos… dicen nosotros nunca nos trataremos asi, nosotros nunca haremos esto, bueno, les cuento que ellos tambien se prometieron amor eterno y se miraron como se miran ahora ustedes, deben saber perdonar y superar las dificultades.. superar las heridas… aprender de ellas y enterrarlas pero… si todo eso que les pasa a las parejas tanto bueno como malo.. les pasara a ustedes muy probablemente. Trabajen juntos, en fortalecer su amor y en sanar rapido las heridas. para cuando vengan los tiempos dificiles sepan afrontarlos.
Y si una familia está dividida contra sí misma, esa familia no puede mantenerse en pie (Mc 3, 25).
13. El matrimonio como compromiso con la vida
Esta se las dejo de consulta, pero les pregunto: ¿Quieren la bendición completica de Dios para ustedes y sus hijos?… no usen metodos anticonceptivos abortivos como la T de cobre, (en general todos los métodos anticonceptivos son abortivos a excepción del condón); les sugiero estudiar los métodos naturales, es posible llevarlos, por mera curiosidad.
14. El matrimonio es un sacramento, ¿qué significa eso?
Si ustedes analizan todo sacremento lleva a la unión con Dios, ustedes como sacramento vivo estan llamados a traer hijos de Dios y formarlos en el amor y a llevar el amor de DIos a los hombres. Eso es lo que significa ser sacramento vivo. Con el tiempo comprenderán qué es eso.
15. Nuestro deber con la eternidad
Leamos este texto: Sed sumisos los unos a los otros en el temor de Cristo. Las mujeres a sus maridos, como al Señor, porque el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es Cabeza de la Iglesia, el salvador del Cuerpo. Así como la Iglesia está sumisa a Cristo, así también las mujeres deben estarlo a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, purificándola mediante el baño del agua, en virtud de la palabra, y presentársela resplandeciente a sí mismo; sin que tenga mancha ni arruga ni cosa parecida, sino que sea santa e inmaculada. Así deben amar los maridos a sus mujeres como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer se ama a sí mismo. Porque nadie aborreció jamás su propia carne; antes bien, la alimenta y la cuida con cariño, lo mismo que Cristo a la Iglesia (Ef 5, 21-29).
Me puse a subrayarlo y termine subrayando todo… pero en este texto tan clave para ustedes miren estos dos detalles resaltados, que quiero que mediten:
Entregarse a uno mismo por el cónyuge (esto no es solo para el propósito).
El deber es presentar al cónyuge ante Dios, al momento de la muerte, santos e inmaculados… o sea, toda su vida debe ser un trabajo continuo por la santidad del otro
16. La intimidad es un regalo de amor
Consejos breves respecto a la intimidad:
No es un premio
No es un castigo
Es darse
Unirse
No es una obligación
No es para saciar la pasión que se siente por otro u otra (lamentablemente)
No es para saciar la genitalidad
Es para manifestarse el amor y entrega mutua (Dios nos hizo sexuados… pudo no haberlo hecho… pero quiso que en el momento culmen de amor y entrega, se pudiera generar vida)
No es para faltarle a la dignidad de la otra persona
17. Los familiares, los suegros, etc. (cómo manejarlos)
En el noviazgo muchas veces se nos olvida una parte importante que viene a hacer parte de la pareja… los suegros, los tios, sobrinos… los postizos. Eventualmente cuando los novios ya han tomado la decision de formalizar la relacion y buscar ya una union para siempre les toca incluir en ese diario vivir a estas partes de las familias que siempre estaran en sus vidas.
Muchas veces por querer congraciarnos con los futuros suegros y demás parentela asumimos ciertas posiciones y aparecemos como los agradables, siempre alegres, dispuestos a todo inclusive a aceptar un consejo pero que a la hora de la verdad puede ser para ese novio o novio un consejo inapropiado, de mal gusto e incluso que son invitados sin ser llamados.
Para poder mantener una Buena relacion entre la pareja y los futures suegros y demas familiars es indispensable desde el principio sentar ciertos precedentes que puedan evitar en el futuro malos entendiods y disgustos que pueden llevar a la division no solo entre las familias sino entre los novios y/o ya esposos de llegar a darse la boda.
Desde el principio de una relacion que al parecer llegara a los altarse esbueno que cada uno por aparte siente a sus propios padres y comunicarles la importancia de mantener buenas relaciones entre todos y que para que eso se de haya respeto en la intimidad de ellos esperenado ser invitados. Con amor explicarles que entre la pareja se han puesto de acuerdo en mantener su intimidad sin que nadie opine a no ser que se les llame.
Toda pareja necesita su espacio y desde el principio es algo que deben dejar claro para evitar que se dañe la relacion entre los esposos… Hay un dicho que dice «el casado casa quiere… y nadie puede tocar a la puerta sin ser invitado…» y otro que solía decir mi papá es «detras de la puerta de cada hogar hay un mundo distinto al del otro»… por ende los suegros y familias postizas deben entender que nadie debe meterse en las intimidades de la pareja y dejar cada quien viva su independencia.
Algunos puntos importantes a tener en cuenta para que los novios y/o futuros esposo lleguen a vivir plenamente felices aunque lleguen momentos dificiles:
De antemano conocerse, conocer bien las costmbres de ambas partes, saber que hay cosas en comun entre ellos y de las familias de cada uno como son creencias religiosas, intereses, educacion..etc.
Ser siempre amables, cortes, utilizar buen vocabulario y buenos modales.
Evitar discutir delante de los suegros y/o familiares de parte y parte auqnue en un momento dado entre la pareja haya diferencias, esto daria para que ellos tomaran partes y a la vez discusiones que lo que harian es indisponer a la pareja y danar la relacion. Los padres siempre seguiran viendo a los hijos como sus «hijitos», y no les gustaran por mas que disimulen que esa otra persona le trate mal.
Cada uno debe demostrar interes por la familia del otro y estar enterado de ellos en cuanto a salud, logros y demas eso dara a cada uno de las partes incluyendo a los suegros y familiares mucho gusto de saber que hay interes por ellos y que sean tomados en cuenta.
Mucho respeto por los suegros y familiares de cada uno. Por muy parecidos que sean las familias en costumbres,tradiciones siempre hay algo distinto y eso debe ser respetado auqnue no vaya de acuerdo con la pareja y viceversa.
Tengan en cuenta que de la unión de la pareja todos seran una familia y mantener los valores basicos como la prudencia, tolerancia daran a que la relacion entre las familias sea agradable y se maneje siempre las situaciones con sabiduria, elegancia, altura y armonía.
La pareja debe siempre tener en cuenta que no se casan entre sí solamente… se casan con las familias de cada quien y se les debe amar y aceptar buscando siempre mantener la distancia necesaria para que la relacion siempre se mantenga solida y para siempre.
Pero ante cualquier situacion o problema leve o grave, es mejor que la pareja lo solucione sin tener enterado a todo el circulo opinando sin el contexto de lo que realmente sucede y trayendo problema y distrayendo. Si se debe elegir entre los familiares… y la nueva familia… se debe elegir la nueva familiam el nuevo hogar, el nuevo matrimonio, pues escrito está: Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne (Gn 2, 24), por lo que se corta cualquier cordón umbilical con los padres y se comienza una nueva aventura de familia acompañada por la mano de Dios.
18. Escoger a los padrinos
En la escogencia de los padrinos solemos ser ligeros, y solo hacerlo por afinidad, familiridad, acto social, o simpatía excesiva; y en realidad no debería ser así.
Veamos algunas definiciones:
Según el diccionario de la real academia de la lengua es: «Persona que tiene, presenta o asiste a otra persona que recibe el sacramento del bautismo, de la confirmación, del matrimonio o del orden si es varón, o que profesa, si se trata de una religiosa».
Según el derecho canónico es: «El padrino es una figura principalmente de las religiones cristianas, que asiste a otra persona en ciertos sacramentos».
He escuchado mucho entre mis abuelos, padres y familiares de edad decir que el niño bautizado tiene las mismas virtudes, y defectos del padrino.
Bajo esta afirmación es muy recomendable escoger para padrinos un matrimonio santo, donde tanto el esposo como la esposa sean modelos ejemplares de la vida cristiana, y que esa gracia que está depositada en ellos, se multiplique en el nuevo hogar como una vela enciende a otra.
19. Ante cualquier situación, elijan amar
Llegarán, momentos oscuros, de pelea, de dificultad y de confrontación, ante esos momentos, aunque el otro no lo quiera y no lo haga elijan amar.
No se trata de ser tontos y hacerse el tonto, se trata de buscar un bien mayor, muestrenle al otro como se ama.aunque solo reaccione favorablemente en el lecho de muerte.
Ahí les va, para terminar este laaaaaaaaaaarrrgo correo electónico, el himno al amor:
Aunque hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como bronce que suena o címbalo que retiñe.
Aunque tuviera el don de profecía, y conociera todos los misterios y toda la ciencia; aunque tuviera plenitud de fe como para trasladar montañas, si no tengo amor, nada soy.
Aunque repartiera todos mis bienes, y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, nada me aprovecha.
El Amor es paciente, es servicial; el Amor no es envidioso, no es jactancioso, no se engríe; es decoroso; no busca su interés; no se irrita; no toma en cuenta el mal; no se alegra de la injusticia; se alegra con la verdad.
Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta.
El Amor no acaba nunca. Desaparecerán las profecías. Cesarán las lenguas. Desaparecerá la ciencia. Porque parcial es nuestra ciencia y parcial nuestra profecía. Cuando venga lo perfecto, desaparecerá lo parcial.
Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño. Al hacerme hombre, dejé todas las cosas de niño. Ahora vemos en un espejo, en enigma. Entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de un modo parcial, pero entonces conoceré como soy conocido. 13,13 Ahora subsisten la fe, la esperanza y el Amor, estas tres. Pero la mayor de todas ellas es el Amor.
Co 13, 1-13
Oración de los esposos
Alabado seas, Dios de nuestros antepasados, alabado sea tu nombre por siempre. Que el cielo y la creación entera te alaben por todos los siglos. Tu creaste a Adán y le diste a su esposa Eva como compañera y apoyo. Y de ellos dos nació todo el género humano. Tú dijiste: «No es bueno que el hombre este solo. Le voy a hacer alguien que sea una ayuda adecuada para él». Ahora y no tomo esta mujer movido por deseos impuros sino con intenciones sinceras. Dígnate tener compasión de mí y de ella y concédenos llegar juntos a la vejez (Tb 8, 5-7).
Citas bíblicas sobre el matrimonio
Esposas, sométanse a sus propios esposos como al Señor (Ef 5, 22)
Porque el esposo es cabeza de su esposa (Ef 5, 23.1)..
Cristo es cabeza y salvador de la iglesia, la cual es su cuerpo. Así como la iglesia se somete a Cristo, también las esposas deben someterse a sus esposos en todo (Ef 5, 23.2-24).
Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella (Ef 5, 25).
El que ama a su esposa se ama a sí mismo, pues nadie ha odiado jamás a su propio cuerpo; al contrario, lo alimenta y lo cuida, así como Cristo hace con la iglesia, porque somos miembros de Su cuerpo (Ef 5, 28-30).
En todo caso, cada uno de ustedes ame a su esposa como a sí mismo, y que la esposa respete a su esposo (Ef 5, 33).
Cristo es iluminado: dejémonos iluminar junto con él; Cristo se hace bautizar: descendamos al mismo tiempo que él, para ascender con él.
Juan está bautizando, y Cristo se acerca; tal vez para santificar al mismo por quien va a ser bautizado; y, sin duda, para sepultar en las aguas a todo el viejo Adán, santificando el Jordán antes de nosotros y por nuestra causa; y así, el Señor, que era espíritu y carne, nos consagra mediante el Espíritu y el agua.
Juan se niega, Jesús insiste. Entonces: Soy yo el que necesito que tú me bautices, le dice la lámpara al Sol, la voz a la Palabra, el amigo al Esposo, el mayor entre los nacidos de mujer al Primogénito de toda la creación, el que había saltado de júbilo en el seno materno al que había sido ya adorado cuando estaba en él, el que era y habría de ser precursor al que se había manifestado y se manifestará. Soy yo el que necesito que tú me bautices; y podría haber añadido: «Por tu causa.» Pues sabía muy bien que habría de ser bautizado con el martirio; o que, como a Pedro, no sólo le lavarían los pies.
1. La contemplación del misterio del nacimiento del Salvador ha impulsado al pueblo cristiano no sólo a dirigirse a la Virgen santísima como a la Madre de Jesús, sino también a reconocerla como Madre de Dios. Esa verdad fue profundizada y percibida, ya desde los primeros siglos de la era cristiana, como parte integrante del patrimonio de la fe de la Iglesia, hasta el punto de que fue proclamada solemnemente en el año 431 por el concilio de Éfeso.
En la primera comunidad cristiana, mientras crece entre los discípulos la conciencia de que Jesús es el Hijo de Dios, resulta cada vez más claro que María es la Theotokos, la Madre de Dios. Se trata de un título que no aparece explícitamente en los textos evangélicos, aunque en ellos se habla de la «Madre de Jesús» y se afirma que él es Dios (Jn 20, 28, cf. 5, 18; 10, 30. 33). Por lo demás, presentan a María como Madre del Emmanuel, que significa Dios con nosotros (cf. Mt 1, 2223).
Ya en el siglo III, como se deduce de un antiguo testimonio escrito, los cristianos de Egipto se dirigían a María con esta oración: «Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios: no desoigas la oración de tus hijos necesitados; líbranos de todo peligro, oh siempre Virgen gloriosa y bendita» (Liturgia de las Horas). En este antiguo testimonio aparece por primera vez de forma explícita la expresión Theotokos, «Madre de Dios».
En la mitología pagana a menudo alguna diosa era presentada como madre de algún dios. Por ejemplo, Zeus, dios supremo, tenía por madre a la diosa Rea. Ese contexto facilitó, tal vez, en los cristianos el uso del título Theotokos, «Madre de Dios» , para la madre de Jesús. Con todo, conviene notar que este título no existía, sino que fue creado por los cristianos para expresar una fe que no tenía nada que ver con la mitología pagana, la fe en la concepción virginal, en el seno de María, de Aquel que era desde siempre el Verbo eterno de Dios.
2. En el siglo IV, el termino Theotokos ya se usa con frecuencia tanto en Oriente como en Occidente. La piedad y la teología se refieren cada vez más a menudo a ese término, que ya había entrado a formar parte del patrimonio de fe de la Iglesia.
Por ello se comprende el gran movimiento de protesta que surgió en el siglo V cuando Nestorio puso en duda la legitimidad del título «Madre de Dios». En efecto, al pretender considerar a María sólo como madre del hombre Jesús, sostenía que sólo era correcta doctrinalmente la expresión «Madre de Cristo». Lo que indujo a Nestorio a ese error fue la dificultad que sentía para admitir la unidad de la persona de Cristo y su interpretación errónea de la distinción entre las dos naturalezas ―divina y humana― presentes en él.
El concilio de Éfeso, en el año 431, condenó sus tesis y, al afirmar la subsistencia de la naturaleza divina y de la naturaleza humana en la única persona del Hijo, proclamó a María Madre de Dios.
3. Las dificultades y las objeciones planteadas por Nestorio nos brindan la ocasión de hacer algunas reflexiones útiles para comprender e interpretar correctamente ese titulo. La expresión Theotokos, que literalmente significa «la que ha engendrado a Dios», a primera vista puede resultar sorprendente, pues suscita la pregunta: ¿cómo es posible que una criatura humana engendre a Dios? La respuesta de la fe de la Iglesia es clara: la maternidad divina de María se refiere solo a la generación humana del Hijo de Dios y no a su generación divina. El Hijo de Dios fue engendrado desde siempre por Dios Padre y es consustancial con él. Evidentemente, en esa generación eterna María no intervino para nada. Pero el Hijo de Dios, hace dos mil años, tomó nuestra naturaleza humana y entonces María lo concibió y lo dio a luz.
Así pues, al proclamar a María «Madre de Dios», la Iglesia desea afirmar que ella es la «Madre del Verbo encarnado, que es Dios». Su maternidad, por tanto, no atañe a toda la Trinidad, sino únicamente a la segunda Persona, al Hijo, que, al encarnarse, tomó de ella la naturaleza humana.
La maternidad es una relación entre persona y persona: una madre no es madre sólo del cuerpo o de la criatura física que sale de su seno, sino de la persona que engendra. Por ello, María, al haber engendrado según la naturaleza humana a la persona de Jesús, que es persona divina, es Madre de Dios.
4. Cuando proclama a María «Madre de Dios», la Iglesia profesa con una única expresión su fe en el Hijo y en la Madre. Esta unión aparece ya en el concilio de Éfeso; con la definición de la maternidad divina de María los padres querían poner de relieve su fe en la divinidad de Cristo. A pesar de las objeciones, antiguas y recientes, sobre la oportunidad de reconocer a María ese título, los cristianos de todos los tiempos, interpretando correctamente el significado de esa maternidad, la han convertido en expresión privilegiada de su fe en la divinidad de Cristo y de su amor a la Virgen.
En la Theotokos la Iglesia, por una parte, encuentra la garantía de la realidad de la Encarnación, porque, como afirma san Agustín, «si la Madre fuera ficticia, sería ficticia también la carne (…) y serían ficticias también las cicatrices de la resurrección» (Tract. in Ev. Ioannis, 8, 67). Y, por otra, contempla con asombro y celebra con veneración la inmensa grandeza que confirió a María Aquel que quiso ser hijo suyo. La expresión «Madre de Dios» nos dirige al Verbo de Dios, que en la Encarnación asumió la humildad de la condición humana para elevar al hombre a la filiación divina. Pero ese título, a la luz de la sublime dignidad concedida a la Virgen de Nazaret, proclama también la nobleza de la mujer y su altísima vocación. En efecto, Dios trata a María como persona libre y responsable y no realiza la encarnación de su Hijo sino después de haber obtenido su consentimiento.
Siguiendo el ejemplo de los antiguos cristianos de Egipto, los fieles se encomiendan a Aquella que, siendo Madre de Dios, puede obtener de su Hijo divino las gracias de la liberación de los peligros y de la salvación.
Queda poco para que celebremos el acontecimiento más importante en la historia de la Humanidad: el nacimiento del Divino Niño Jesús. Por este motivo, os proponemos unas cuantas láminas para que los niños de la casa se entretengan coloreando al Niño.
Podéis acceder a las imágenes en tamaño grande, pulsando sobre los títulos o sobre las propias imágenes.
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Oración al Divino Niño Jesús
Divino Niño Jesús Dios de mi corazón y modelo de mi conducta,
estate siempre conmigo para separarme del mal y hacerme semejante a Ti,
haciendo que crezca en sabiduría y gracia delante de Dios y de los hombres.
Os presentamos, para esta Navidad, un maravilloso villancico: Corre Caballito. Es uno de los aguinaldos clásicos venezolanos y fue dado a conocer por la agrupación Serenata Guayanesa. Corre caballito evoca toda aquella inocencia de nuestra infancia donde un simple palo de escoba se convertía en nuestra imaginación en un brioso caballo que nos llevaba a mundos de fantasía y que mejor momento que la navidad para ir cabalgando a ese Belén de cerros de papel, casitas de cartón y corcho, pozos de espejos llenos de paticos nadando para ver al niño Jesús.
Esta celebración que presentamos está indicada para realizar durante el tiempo de Adviento. Puede llevarse a cabo tanto en la iglesia como en una sala adecuadamente organizada.
Preparativos
Una mesa amplia con un atril preparados con sentido festivo (el atril es para colocar más tarde la Biblia sobre él; y la mesa es para colocar sobre ella la Corona de Adviento).
Hay que adornar previamente el lugar y procurar que haya suficientes velas pequeñas para todos los asistentes. De igual modo, hay que preparar copias suficientes con los textos de la celebración para todos los participantes.
El lugar litúrgico al inicio debe estar con escasa luz. Al encender la vela de la Corona de Adviento, se encenderán todas las luces. Entonces, colocar un cirio encendido (más grande que los demás) junto a la Biblia del atril.
Cada participante (niña o niño) deberá tener un ejemplar de la Biblia o de los Evangelios.
«El árbol de Navidad es la reunión de las esperanzas de toda la familia. El Niño Dios lo ve y está contento: sonríe y comparte con todos nosotros el día de su cumpleaños». Con unas u otras palabras, mi madre nos recordaba de esta manera el significado que tiene para los cristianos el abeto adornado en estas fechas.
Mi familia proviene de muchos lugares, por lo que tradiciones muy diversas eran vividas en nuestro hogar. Una de mis bisabuelas era una hugonote francesa que se convirtió al catolicismo al casarse con mi bisabuelo. Vivieron en la Navarra francesa y luego en Burdeos y ellos, polaco y francesa, crearon una peculiar familia que recabó en España.
Mi abuela Zelinne fue quien introdujo la costumbre del árbol de Navidad, con el sentido que luego mis padres recogieron.
El árbol de Navidad era el esfuerzo común de toda la familia: su obtención, su decorado, su mantenimiento, etc.
Todo el trabajo comenzaba unas semanas antes de Navidad. Mi madre se organizaba muy bien para que jugáramos o trabajáramos a su alrededor durante todo el año. En esas semanas, la movilización de enanos era general, y la razón no era otra que fabricar los adornos para el abeto. Sí que teníamos unas bolas de cristal y alguna cintilla de espumillón… pero esos adornos eran secundarios. Mi madre nos enseñó que los adornos del árbol de Navidad son expresión de nuestro agradecimiento a Dios por todo lo que habíamos recibido de Él durante el año. Por eso no podían guardarse de año en año, sino que había que hacer adornos nuevos cada Navidad. No era, desde luego, un derroche… había para todos los gustos.
Los adornos más bonitos y sabrosos eran unos Reyes Magos planos de caramelo que mis hermanas hacían con unos moldes en la cocina, sobre un mármol. También elaboraban ángeles y pastorcillos… en el abeto siempre se montaba como un pequeño belén colgado de sus ramas. Para que no se estropearan, los envolvían en papel de celofán… y terminaban devorados el día de los Reyes. También hacían estrellas de pan de jengibre, bolitas de mazapán envueltas en platillas y otros dulces… la decoración de Navidad era un manjar para todos. En la cocina también se hacía un adorno polaco, las «oplatek», hojas de oblea con imágenes navideñas, que se regalan en Polonia como símbolo de comunión en estas fechas. Es una tradición bonita: te comes literalmente las felicitaciones navideñas en la cena de Nochebuena. Bueno, en mi casa se colgaban algunas del árbol como adornos.
Los pequeños hacíamos estrellas y ángeles con platillas y cartulina, flores con papel pinocho, etcétera, etcétera.
Mi madre bordaba en punto de cruz el adorno principal: un marquito redondo en el que colocaba recortada una imagen de la Sagrada Familia. «Este adorno –nos decía– es el que da sentido a todos los demás: se los ofrecemos a ellos».
El paso siguiente era la obtención de un abeto. Mi padre solía ir a una finca de unos amigos que tenían abetos cuando mis hermanos mayores eran chiquitines. Más tarde, en mi niñez, bajábamos a la Escuela de Ingenieros Forestales en la Ciudad Universitaria… toda una excursión, porque había que, al menos, llevarlo a casa andando y entre los que fuéramos con él. Todo requería un pequeño sacrificio: sin este esfuerzo común de toda la familia, la simbología del árbol se desvanece y pasa a formar parte del decorado.
El día 23 de diciembre tenía que estar todo preparado: durante la tarde decorábamos el árbol que se coronaba con un pináculo de cristal. En el centro, el bordado de mi madre, con todos los adornos alrededor: tenía que haber adornos de todos y cada uno, del mayor al más pequeño… siempre había un chupete colgando, algún «madelman» de pastor o de rey o un «barriguitas» de angelote. Durante toda la Navidad el árbol era un signo visible y presente en toda la casa. Su olor, a abeto, chocolate y caramelo, es imborrable.
A los pies del árbol mi madre colocaba una figura del Niño Jesús, en un pesebrillo y con flores alrededor… El regalo de Nochebuena en mi casa se lo ofrecíamos la familia entera al Niño Jesús, que acababa de nacer, con el árbol y sus adornos.
Con motivo de las próximas fiestas de Navidad, os ofrecemos las siguientes láminas para que los niños de la familia se diviertan coloreando el árbol de Navidad.
Os deseamos a todos feliz Navidad y que los Reyes Magos sean buenos con toda la familia.
Podéis acceder a las láminas en tamaño real pulsando sobre los títulos de cada imagen y también en las propias imágenes.